Gena Showalter

Acabar un trabajo en menos de tres días solía ser mi gran virtud. Ahora, de repente, soy incapaz de lanzar bolas de fuego, congelar tu bebida o secarte el pelo a quince pasos de distancia y con sólo parpadear.
Todo comenzó cuando este científico loco me echo algo en mi café con leche gigante. Naturalmente, me puse malísima. Al día siguiente desperté con él, que está como un bombón, inclinado sobre mí. Y me dice que: 1) se llama Rome Masters; 2) es un agente del gobierno; 3) puedo controlar los cuatro elementos con el pensamiento.
Parece estar aún menos complacido con mi (aparentemente irreversible) transformación que yo… porque ahora tendrá que matarme.
NO LEÍDO --> En mi lista de deseos. No publicado en español.
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