Isabel Allende - 2003

Si la primera entrega de esta trilogía se desarrollaba en las cálidas selvas del Amazonas, esta vez Isabel Allende nos transporta al techo del mundo, a la cadena montañosa más elevada del planeta. Pero a pesar del cambio de escenario La ciudad de las bestias y El reino del dragón de oro están llenos de paralelismos. Esta vez, las bestias son los yetis, los legendarios hombres de las nieves, que también se encuentran en una situación parecida a sus equivalentes del Amazonas. Los cazadores furtivos equivalen a los miembros de la Secta del Escorpión, y Walimai y la gente de la neblina a un lama, su discípulo y algunos de los pobladores del país. Estos paralelismos hacen que prácticamente todo sea previsible, que uno sospeche del traidor casi desde que aparece y que se le quite emoción al asunto. El budismo interpreta un papel importante, acercando al lector a las enseñanzas de Buda, al valor de la compasión, la naturaleza y la paz de una forma muy discreta, que pasa casi desapercibida.
LEÍDO --> Muy recomendable, especialmente para público juvenil. En esta segunda aventura de Alex, Nadia y Kate, la autora retoma los mismos temas que en su anterior novela: respeto por culturas diferentes, enfrentamiento entre el mundo moderno y el primitivo, realce de valores como la solidaridad, compasión, superación de los miedos, etc. Al mismo tiempo, consigue que no parezca más de lo mismo al comenzar la novela con otros personajes, el monje budista Tansing y su discípulo, Dil Bahadur, personajes entrañables, llenos de humor y ternura, que son parte importante de la historia. Ahora da mayor importancia a nuevos personajes y disminuye al mísnimo el ya escaso protagonismo de la abuela Kate.

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